¿Qué es un NAS, cómo funciona y para qué sirve?
Cada vez almacenamos más información: fotografías, vídeos, documentos de trabajo, copias de seguridad y archivos compartidos entre varios ordenadores.
Cuando el almacenamiento interno de un ordenador deja de ser suficiente, una de las alternativas habituales es utilizar discos externos. Sin embargo, cuando necesitamos acceder a los mismos datos desde varios dispositivos o compartir información entre distintas personas, un NAS puede ser una solución mucho más flexible.
Un NAS permite centralizar grandes cantidades de información y hacer que esté disponible para los dispositivos conectados a una red.
Pero ¿qué es exactamente un NAS? ¿Cómo funciona? ¿Qué ventajas tiene frente a un disco duro externo o al almacenamiento en la nube?
¿Qué es un NAS?
NAS son las siglas de Network Attached Storage, que podemos traducir como almacenamiento conectado a la red.
Un NAS es un dispositivo diseñado principalmente para almacenar información y hacerla accesible a través de una red.
En lugar de conectar un disco duro directamente a un único ordenador mediante USB, el NAS suele conectarse al router o a un switch mediante un cable de red.
A partir de ese momento, diferentes dispositivos autorizados pueden acceder a los archivos almacenados en él:
- ordenadores;
- portátiles;
- teléfonos móviles;
- tablets;
- televisores inteligentes;
- servidores;
- otros dispositivos conectados a la red.
Podemos imaginarlo como un pequeño servidor especializado principalmente en almacenamiento.
¿Cómo funciona un NAS?
El funcionamiento básico es relativamente sencillo.
El NAS incorpora uno o varios discos duros o SSD y dispone de su propio sistema operativo.
Una vez conectado a la red local, los usuarios autorizados pueden acceder a determinadas carpetas mediante diferentes protocolos y servicios de red.
Por ejemplo, en una oficina podemos disponer de carpetas diferentes para:
- administración;
- contabilidad;
- proyectos;
- fotografías;
- documentación compartida;
- copias de seguridad.
También podemos crear usuarios diferentes y determinar qué información puede consultar o modificar cada uno.
El resultado es un sistema de almacenamiento centralizado al que pueden acceder varios equipos sin necesidad de estar conectando y desconectando continuamente discos externos.
NAS y red LAN: ¿qué relación tienen?
Una LAN o Local Area Network es una red local que conecta dispositivos dentro de un espacio limitado, como una vivienda, una oficina o una empresa.
Uno de los principales usos de un NAS consiste precisamente en conectarlo a esta red.
En una oficina, por ejemplo, varios empleados pueden acceder al mismo NAS desde sus ordenadores.
En una vivienda, distintos miembros de la familia pueden utilizarlo para almacenar fotografías, vídeos, documentos o copias de seguridad.
Esto permite compartir información sin necesidad de transferir constantemente archivos mediante memorias USB, discos externos o servicios externos de almacenamiento.
¿Para qué sirve un NAS?
Las posibilidades dependen considerablemente del modelo y del software instalado, pero existen algunos usos especialmente habituales.
Almacenamiento centralizado
Es probablemente su función principal. En lugar de distribuir los archivos entre diferentes ordenadores y discos externos, podemos almacenarlos en un único sistema conectado a la red. Esto facilita la organización y el acceso a la información.
Compartir archivos entre varios usuarios
Un NAS permite que diferentes personas accedan a determinados archivos o carpetas. Es especialmente útil en pequeñas empresas y oficinas donde varias personas necesitan trabajar con la misma documentación. Los permisos permiten controlar quién puede:
- visualizar archivos;
- modificarlos;
- eliminarlos;
- acceder a determinadas carpetas.
Realizar copias de seguridad
Un NAS también puede utilizarse como destino para las copias de seguridad de ordenadores y otros dispositivos. Por ejemplo, podemos configurar copias automáticas de varios ordenadores de una empresa sobre un mismo NAS. Además, determinados sistemas permiten programar copias periódicas sin necesidad de intervención manual.
Almacenar fotografías y vídeos
Para usuarios que manejan grandes cantidades de contenido multimedia, como fotógrafos, diseñadores o productores audiovisuales, disponer de almacenamiento centralizado puede resultar especialmente útil. También puede utilizarse como biblioteca multimedia doméstica.
Acceder a los archivos desde diferentes dispositivos
Otra ventaja importante es que los archivos no quedan asociados exclusivamente a un ordenador. Podemos acceder a ellos desde diferentes equipos conectados a la red.
Algunos NAS también permiten configurar acceso remoto a través de Internet, aunque este acceso debe protegerse correctamente mediante medidas de seguridad adecuadas.
Ventajas de un NAS frente a un disco duro externo
Un disco duro externo continúa siendo una buena solución para numerosas situaciones. Sin embargo, normalmente está conectado a un único dispositivo cada vez. El NAS añade varias posibilidades.
Acceso desde varios equipos
Diferentes dispositivos pueden consultar simultáneamente la información almacenada.
No es necesario conectar físicamente el disco
Una vez conectado a la red, los equipos autorizados pueden acceder al almacenamiento sin tener que conectar un cable USB cada vez.
Capacidad de ampliación
Muchos NAS permiten instalar varios discos y sustituirlos por unidades de mayor capacidad cuando aumentan las necesidades de almacenamiento.
Gestión de usuarios
Podemos definir permisos diferentes para cada persona.
Automatización
Es posible programar tareas como copias de seguridad, sincronización o replicación hacia otros sistemas.
NAS frente a almacenamiento en la nube
Un NAS y un servicio en la nube pueden resolver necesidades similares, pero funcionan de forma diferente.
Con servicios como Google Drive, OneDrive o Dropbox, los archivos se almacenan principalmente en servidores gestionados por otra empresa.
Con un NAS, el usuario o la empresa controla físicamente el dispositivo donde se almacenan los datos.
Ventajas del NAS
Entre sus principales ventajas podemos destacar:
- control directo sobre el almacenamiento;
- ausencia de una cuota mensual directamente asociada a cada gigabyte almacenado;
- velocidades elevadas dentro de la red local;
- posibilidad de ampliar la capacidad;
- gestión propia de usuarios y permisos.
Ventajas de la nube
El almacenamiento en la nube también ofrece ventajas importantes:
- acceso sencillo desde prácticamente cualquier lugar;
- infraestructura gestionada por el proveedor;
- menor necesidad de mantenimiento técnico;
- redundancia distribuida en centros de datos.
Por eso, NAS y nube no tienen por qué ser soluciones excluyentes.
De hecho, una estrategia especialmente interesante consiste en utilizar un NAS para el almacenamiento local y realizar adicionalmente una copia de la información más importante en otra ubicación o en un servicio en la nube.
¿Qué es RAID en un NAS?
Muchos NAS permiten utilizar varios discos mediante configuraciones RAID.
RAID son las siglas de Redundant Array of Independent Disks y permite combinar varias unidades de almacenamiento para conseguir diferentes objetivos.
Dependiendo del nivel RAID seleccionado podemos buscar:
- mayor redundancia;
- mayor rendimiento;
- mayor capacidad;
- o una combinación de estas características.
Por ejemplo, determinadas configuraciones permiten que el sistema continúe funcionando incluso aunque falle uno de los discos.
RAID no es una copia de seguridad
Este punto es especialmente importante.
Utilizar RAID puede protegernos frente al fallo físico de determinados discos, pero no significa que nuestros datos estén completamente protegidos.
Si eliminamos accidentalmente un archivo, este puede desaparecer de todo el RAID.
Lo mismo puede suceder en caso de:
- ransomware;
- corrupción del sistema de archivos;
- errores humanos;
- fallo de la controladora;
- daños eléctricos;
- robo;
- incendio;
- inundación;
- avería grave del NAS.
Por eso, incluso cuando utilizamos RAID, es recomendable disponer de una copia de seguridad independiente.
¿Qué configuración RAID elegir?
La configuración adecuada depende del número de discos, de la capacidad necesaria y del nivel de protección deseado.
Entre las configuraciones más conocidas se encuentran:
RAID 1
Utiliza normalmente dos discos que contienen la misma información.
Si uno falla, el otro puede mantener disponibles los datos.
La desventaja es que aproximadamente la mitad de la capacidad total se destina a la redundancia.
RAID 5
Necesita al menos tres discos y distribuye los datos y la información de paridad entre ellos.
Permite normalmente soportar el fallo de un disco.
RAID 6
Similar a RAID 5, pero utiliza doble paridad.
Puede soportar normalmente el fallo simultáneo de dos unidades.
RAID 10
Combina características de RAID 1 y RAID 0.
Ofrece buen rendimiento y redundancia, aunque requiere un mínimo de cuatro discos.
La elección de RAID debe realizarse teniendo en cuenta las necesidades reales del usuario o de la empresa.
¿Un NAS puede sustituir a la nube?
Depende de lo que busquemos.
Un NAS puede funcionar como una especie de nube privada, ya que permite almacenar archivos de forma centralizada y, si está correctamente configurado, acceder a ellos desde fuera de nuestra red.
Sin embargo, esto implica asumir también determinadas responsabilidades:
- mantenimiento del dispositivo;
- actualizaciones;
- seguridad;
- copias de respaldo;
- sustitución de discos;
- protección frente a fallos eléctricos.
Un NAS ofrece más control sobre los datos, pero también requiere una gestión adecuada.
¿Es útil un NAS para una empresa?
Especialmente para pequeñas y medianas empresas, puede ser una solución muy interesante.
Permite disponer de un espacio central donde guardar:
- documentos;
- proyectos;
- bases de datos;
- fotografías;
- archivos de clientes;
- copias de seguridad.
También facilita que diferentes empleados puedan trabajar con información compartida sin necesidad de enviar continuamente versiones de los mismos documentos por correo electrónico.
Sin embargo, cuanto más importantes sean los datos almacenados, mayor debe ser la atención dedicada a la seguridad y a las copias de respaldo.
¿Es útil un NAS en casa?
También puede resultar útil para usuarios particulares.
Algunos de los usos más habituales son:
- guardar fotografías familiares;
- realizar copias de seguridad de ordenadores;
- almacenar películas y música;
- compartir archivos entre varios ordenadores;
- centralizar documentos personales;
- acceder al contenido desde distintos dispositivos.
Para hogares con varios ordenadores o grandes cantidades de información, puede ser más cómodo que utilizar numerosos discos externos independientes.
¿Puedo convertir un ordenador antiguo en un NAS?
Sí.
Existen sistemas operativos específicamente diseñados para convertir un ordenador en un servidor de almacenamiento.
Uno de los más conocidos es TrueNAS.
Esto permite reutilizar determinado hardware antiguo instalando varios discos y conectándolo a la red.
No obstante, también debemos tener en cuenta aspectos como:
- consumo eléctrico;
- estado de los discos;
- fiabilidad del hardware;
- refrigeración;
- rendimiento;
- seguridad.
En determinadas situaciones puede ser más práctico adquirir un NAS específicamente diseñado para funcionar de forma continua.
Cómo proteger los datos almacenados en un NAS
Un NAS puede contener grandes cantidades de información importante, por lo que no debemos descuidar su protección.
Entre las principales recomendaciones se encuentran:
Mantener el sistema actualizado
Las actualizaciones pueden corregir vulnerabilidades y problemas de seguridad.
Utilizar contraseñas seguras
No debemos mantener usuarios y contraseñas predeterminados.
Activar únicamente los servicios necesarios
Cuantos más servicios estén expuestos, mayor puede ser la superficie de ataque.
Controlar el acceso remoto
Si no necesitamos acceder al NAS desde Internet, puede ser preferible no habilitar esta función. Si necesitamos hacerlo, debemos utilizar mecanismos de seguridad adecuados.
Realizar copias externas
Es recomendable conservar otra copia de los datos importantes fuera del propio NAS.
¿Qué ocurre si falla un NAS?
Un NAS también puede averiarse.
Puede producirse:
- el fallo de uno o varios discos;
- corrupción del RAID;
- avería de la controladora;
- problemas del sistema operativo;
- errores durante la reconstrucción del RAID;
- borrado accidental;
- daños eléctricos;
- ataques de ransomware.
Una de las situaciones más delicadas ocurre cuando falla un disco dentro de un RAID y, durante el proceso de reconstrucción, falla otra unidad.
En estos casos puede perderse el acceso completo al volumen.
Qué hacer si un NAS deja de funcionar
Si los datos almacenados son importantes, conviene actuar con precaución.
No es recomendable:
- inicializar los discos;
- crear nuevamente el RAID;
- formatear las unidades;
- cambiar el orden de los discos;
- ejecutar reconstrucciones repetidas;
- sustituir varios discos simultáneamente sin conocer la configuración original.
Estas operaciones pueden modificar información necesaria para reconstruir posteriormente el sistema de almacenamiento.
Antes de retirar los discos puede resultar útil identificar su posición original dentro del NAS.
Recuperación de datos de NAS y sistemas RAID
La recuperación de datos de un NAS puede ser más compleja que la recuperación de una única unidad.
En muchos casos es necesario determinar:
- el nivel RAID;
- el orden de los discos;
- el tamaño de bloque;
- la distribución de los datos;
- el estado individual de cada unidad;
- y el sistema de archivos utilizado.
En Serman Recuperación de Datos contamos con experiencia en recuperación de información de sistemas NAS, servidores y configuraciones RAID.
Si un NAS ha dejado de funcionar o un volumen RAID ha perdido el acceso a los datos, es recomendable evitar reconstrucciones o inicializaciones antes de conocer el estado real de las unidades.
Un diagnóstico permite estudiar la avería y determinar las posibilidades de recuperación.
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